Tartufo




Tras una máscara de hipocresía se esconde Tartufo, con sus estratagemas procura mofarse del mundo y de sí mismo, con falacias, oblaciones y demagogias políticas enreda a un público que sin cuestionantes aplaude su accionar.


Con un doctorado en manipular a los desmadejados, con una capacidad infinita de sonreír a todos y de dar la mano al caído solo cuando se avecinan elecciones, se ha convertido en la encarnación perfecta del cinismo.

Vistiendo de Cartier, Salvatore Ferragamo y Louis Vuitton, mientras un pueblo hambriento se consume en la miseria, así es Tartufo. La pobreza es cada vez más extrema y los flagelos que socavan las estructuras nacionales aumentan con gran ímpetu.

Impunidad, vulneración de leyes, prostitución de Constituciones, malversación de los recursos, una democracia simulada, unas minorías olvidadas y una clase media cada vez más exterminada, son tan solo algunos de los males sociales que se han gestado.

Es por lo que se hace preciso levantar la voz, alzar una mano y poner coto a todas las barbaries que se cometen a diario, abolir las exenciones y los privilegios irracionales, antes de que se hunda el barco que navega sin salvavidas, a causa de Tartufo.


Mientras tanto, soñemos con la libertad, abracemos el sabor de la justicia, aferrémonos a la esperanza del país anhelado y marquemos a fuego la huella de un nuevo despertar.


- Liz.

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